
El ganchillo fue mi primer amor, y también la primera labor que aprendí. Mi abuela me sentaba con ella por las tardes después de la siesta para que aprendiera a hacer algo de utilidad. Ella producía incontables tapetitos y delicados bolsos de ganchillo, con una ligereza de movimientos casi mágica. Con ella aprendí, entre otras muchas cosas, lo útil que puede llegar a ser tener conocimientos de ganchillo cuando tejes. Adquieres herramientas que te convierten una tejedora más completa.


Comentarios